UNA RAZÓN PARA ESCRIBIR

¿Qué nos motiva a escribir? Hay días en los que nos levantamos muy motivados, y otros en los que amanecemos bloqueados. Realmente, nuestra capacidad para escribir dependerá en gran medida de nuestro estado anímico y creatividad. Forzarnos a escribir solo trae como resultado un texto mediocre que al final decidimos eliminar de nuestro borrador.

En muchas ocasiones, encontramos refugio en el mundo literario como una forma de provocar una catarsis y escapar de este mundo tan imperfecto y cambiante. Cada día, la sociedad se ve más influenciada por un materialismo creciente y superficial, dejando de lado nuestras emociones.

Vivimos en una sociedad donde solo parece importante la envoltura y no el contenido; las buenas intenciones casi están extintas. Con una humanidad indolente, observamos con frustración que estamos ante un retroceso como seres humanos. Esto nos motiva a escribir, para rescatar esa humanidad escondida que hay dentro de todos nosotros. Creamos mundos irreales con personajes que llevan sus sentimientos al límite, buscando aflorar en el lector esa humanidad que despierte sus sentimientos dormidos.

No solo escribimos para transportar al lector a una fantasía inocua; también lo hacemos para escapar de nuestra propia y dura realidad. En un mundo tan inestable y perverso, encontramos acogida dentro de nuestra propia fantasía, la cual creamos con cada libro que escribimos.

Cuando ustedes leen un libro, no solo están leyendo una historia; están entrando en el interior de un escritor que ha construido un universo. Este universo suele ser un refugio temporal para poder sobrellevar los embates del diario vivir.

Escribir no solo es el oxígeno que necesita un escritor para poder respirar; es la motivación diaria. Es como si fuéramos pintores frente a un lienzo en blanco, dándole color a las historias llenas de emociones con cada palabra escrita en el ordenador, de la mano de nuestra creatividad.

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